En la ganadería lechera, uno de los parámetros más importantes -y a menudo subestimado- es la ingesta de materia seca.
A partir de ahí empieza todo: la producción de leche, la salud del rebaño y la eficiencia económica de la granja. Controlar la ingesta de alimento no significa simplemente «mirar el comedero», sino medir cada día lo que comen realmente las vacas, grupo por grupo, y actuar en consecuencia.
Cristian Rota, Doctor en Gestión Agraria, aborda este tema en un vídeo del que procede este artículo, compartiendo un enfoque práctico de la gestión diaria de los depósitos de pienso.
La ingesta de materia seca (IMD) es el verdadero motor de la producción de leche. Si no la conocemos, no podemos saber realmente si la ración está funcionando.
El seguimiento diario del IMD permite a los agricultores
La clave está en adoptar un protocolo diario y coherente que permita comparar los datos día tras día y tomar decisiones con conocimiento de causa.
Para estimar con precisión la ingesta, es esencial controlar los rechazos de alimento.
Rechazos:
Si el nivel de rechazos no coincide con las expectativas, es una señal clara de que hay que corregir algo al día siguiente. El verdadero valor del seguimiento diario reside precisamente aquí: convertir los datos en acciones concretas.
Uno de los problemas más graves, tanto para la salud de las vacas como para la rentabilidad de la explotación, es encontrar el comedero vacío o sólo parcialmente lleno durante el día.
Un comedero vacío significa:
Como suele decir Cristian Rota en el vídeo: «El último bocado antes de medianoche es el que me hace ganar más dinero».
Disponer de pienso las 24 horas del día es una condición fundamental para un rebaño productivo y eficiente.
Los rechazos de alimentos deben gestionarse y medirse, no ignorarse. Si no se controlan los rechazos
Cuando los rechazos difieren significativamente de la ración mixta original, significa que las vacas están clasificando el pienso. Esto es perjudicial para la salud del rumen, la uniformidad de la ingesta y la productividad general del rebaño
El objetivo es colocar al animal cada día en las condiciones óptimas en cuanto a disponibilidad de alimento y espacio.
El concepto de eficiencia alimentaria puede tener dos interpretaciones diferentes.
1 – Eficiencia como leche producida por unidad de materia seca ingerida
En este caso, depende de:
2 – Eficacia como reducción del desperdicio de pienso
Aquí, el enfoque cambia por completo. Va más allá de la formulación de la ración y la fisiología, y se centra en el control de la ingesta diaria.
Significa:
Una ración administrada correctamente cada día mejora tanto la eficacia del proceso como la productividad de los animales.
El comedero es donde se concentra el mayor coste de producción de la granja. Hoy en día, los costes de alimentación pueden alcanzar aproximadamente 30 euros por cada 100 kg de leche producida. En un rebaño de 600 vacas, el valor económico que pasa por el comedero -incluidos los residuos- puede acercarse a los 2 millones de euros al año.
Por eso:
Gestionar adecuadamente las ingestas, los rechazos y los desperdicios de pienso no es sólo una buena práctica, sino un motor concreto de la rentabilidad. La diferencia entre una granja eficiente y otra que pierde márgenes cada día suele empezar ahí mismo: en el comedero, medido y gestionado con método, cada día.
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