En la ganadería lechera moderna, la alimentación de precisión ya no es un lujo, sino una necesidad.
Durante años, el enfoque principal en la gestión de las raciones ha sido la corrección de la materia seca (MS) para tener en cuenta los cambios en la humedad del forraje.
Aunque esto es esencial, conocer sólo el contenido de MS nos dice cuánto pienso se está cargando, no lo que comen realmente las vacas. Con el sensor EVONIR es posible analizar múltiples parámetros nutricionales directamente en el carro mezclador, incluida la proteína bruta (PB), las fracciones de fibra (FDN, FAD), el almidón, la grasa y la ceniza, además de la MS.


Este cambio del control nutricional de un solo parámetro al de espectro completo tiene profundas implicaciones tanto para la salud de las vacas como para la rentabilidad de las explotaciones.
Dos ensilados de maíz pueden tener la misma MS pero valores nutricionales completamente distintos:

Si la dieta se corrige sólo por la MS, ambas se tratarán como idénticas, pero el ensilado B aporta menos proteína, más fibra y menor digestibilidad.
Con el tiempo, estas variaciones ocultas pueden provocar una producción de leche irregular, una menor eficiencia alimentaria y un desequilibrio del rumen.
Ajustar la materia seca mantiene constante la cantidad. Medir todos los nutrientes mantiene constante la calidad.
La proteína está directamente relacionada con la producción de proteína láctea y el rendimiento reproductivo.
Una variación del 1 % en el contenido de PC de la ración mixta total (TMR) puede alterar la concentración de proteína láctea hasta en un 0,1 % (Santos et al., 2018). Las fluctuaciones no controladas del PC del forraje conducen a una deficiencia proteica -lo que limita el crecimiento microbiano en el rumen- o a una suplementación excesiva, lo que aumenta el coste del pienso y las pérdidas de nitrógeno(MUN).

Al medir continuamente la PC, el sistema NIR permite ajustar las fuentes de proteína, manteniendo tanto el rendimiento animal como la eficiencia medioambiental.
Las fracciones de fibra -la Fibra Detergente Neutra (FDN) y la Fibra Detergente Ácida (FDA)- son la columna vertebral de la estabilidad ruminal.
Las investigaciones de Grant y Ferraretto (Cornell PRO-DAIRY, 2020) muestran que cada aumento del 1% de la FND por encima del objetivo puede reducir la producción de leche entre 0,7 y 1,0 kg/día.
El análisis de la fibra en tiempo real permite niveles constantes de FDN/FAD y la corrección proactiva de la variabilidad del forraje antes de que afecte a la vaca.
El suministro de energía impulsa el volumen de leche y la síntesis de sus componentes. Sin embargo, los niveles de almidón pueden variar en un 3-4 % entre los silos de ensilado (Ferraretto et al., 2019). Demasiado poco almidón reduce la producción de leche; demasiado aumenta el riesgo de acidosis. Del mismo modo, la grasa contribuye a la densidad energética y a la síntesis de grasa láctea. Medir estos parámetros garantiza raciones energéticamente equilibradas cada día, reduciendo el estrés metabólico y estabilizando la producción.
La ceniza representa la contaminación mineral y del suelo del forraje. Los valores elevados de ceniza indican la inclusión de suciedad o arena, lo que reduce la digestibilidad y puede causar desgaste mecánico en las mezcladoras.
Según Undersander (Extensión de la UW), cada aumento del 1% en la ceniza puede reducir la digestibilidad en un 0,5%.
El NIR de a bordo señala instantáneamente las cargas contaminadas, ayudando a mantener los estándares de calidad del forraje.
Incluso con los mismos ingredientes, la variación diaria en la composición de nutrientes puede causar pérdidas de rendimiento mensurables. Bach et al. (2005) informaron de que los perfiles nutricionales inconsistentes de la TMR provocaban 1,5 L menos de leche por vaca y día en comparación con una alimentación consistente. El analizador EVONIR controla la homogeneidad de la mezcla y mantiene estable el suministro de nutrientes a cada grupo de animales.


Cabrera et al. (2018, J. Dairy Sci.) demostraron que cada 1 % de error en el contenido de nutrientes de la ración puede afectar a los ingresos sobre el coste de la alimentación (IOFC) en 15-25 euros por vaca y mes.
Al minimizar la variación de nutrientes, los ganaderos ganan:
Estos resultados se traducen en mayor rentabilidad, mejor sostenibilidad y rebaños más sanos.

A diferencia de los sensores independientes que sólo proporcionan corrección de DM, el EVONIR de Dinamica Generale se integra perfectamente con el software DTM Cloud.
Cada medición de nutrientes se almacena, analiza y compara a lo largo del tiempo, creando un sistema completo de trazabilidad de la calidad del forraje y el rendimiento de la ración.
Los agricultores y nutricionistas pueden entonces hacer ajustes basados en datos que mejoren tanto la eficiencia de la producción como los resultados medioambientales.
La corrección de la materia seca es el primer paso hacia la alimentación de precisión , pero el análisis multiparamétrico NIR es lo que realmente la define.
Al medir simultáneamente el contenido en proteínas, fibra, energía y minerales, los ganaderos pueden formular raciones nutricionalmente estables, biológicamente equilibradas y económicamente optimizadas.